27 octubre 2006

Miscelánea: Las aguas y el metro

En lo que va de este año van tres veces que el metro me deja botado debido a las lluvias. La primera, fue una en que regresaba de Dios sabe dónde, eran como las 4 ó 5 de la tarde e iba tranquilamente sentado. En eso, en la estación Romero Rubio la voz del operador del convoy sonó por las vocinas "Se les recuerda al público usuario que sólo hay servicio provisional hasta la estación Oceanía. Gracias". El desmadre para salir de Oceanía y luego caminar tres estaciones (y esas estaciones si son largas) hasta Villa de Aragón, gastar otro boleto e irme a mi casa.
Las segunda vez fue regresando del trabajo. Eran como las 10 y llegué a Buenavista. Mucha gente esperando para poder subirse al metro. Las vocinas anunciando: "Por problemas en la línea debido a la lluvia, sólo hay servicio provisional hasta villa de aragón. Le sugerimos que tome sus precausionnes." Y ahí voy a subirme, pensando (ingenuamente) que al llegar a la terminal provisional fácilmente podría tomar un camión o en el peor de los casos un taxi que me llevara a mi casa. ¡JA! Casi dos horas en llegar a Villa de Aragón. Después como 15 minutos sólo en salir de la estación y ni un sólo transporte, NADA. Total que ingenuamente pensé (si, otra vez), camino hasta Nezahualcoyotl (la estación que sigue) y seguro que ahí hay taxis. Pues llegué a dicho lugar y ni un sólo camión y los que pasaban llenos de "moscas" que a duras penas podain agarrarse del mismo. Terminé caminando otras tres estaciones, mojado por los charcos y muy cansado.
Ayer, iba en el metrobus leyendo a Taibo II (el libro de Los pilares.. no lo he empezado. Se cruzó frente a mí un libro de Paco Ignacio Taibo II y lo empecé de inmediato, y no he cambiado el "libro de la Semana") cuando recibí un mensaje de mi madre lo que me sorprendió ya que nunca lo hace. Leí el contenido del mismo y me preocupe un poco cuando me preguntó que si estaba bien, que llamara, cosa que hice de inmediato. Me dijo que había llovido horriblemente y que el patio hasta se había inundado (los dos). Que tuviera cuidado. Inmediatamente pensé que no habría metro por lo que me preparé psicológicamente (textulamente pensé "¡Puta, voy a tener que caminar otra vez!"). Igual que la segunda vez, el metro llegó a Villa de Aragón, ya tenía preparada mi estrategia (sic.) Bajé por el lado contrario de donde se hacía el cuello de botella, caminé ajustándome la mochila a ambos hombros (nunca lo hago) para tener la carga dividida y tener un "comfort" al caminar (a los diez minutos no aguantaba los hombros en la parte de la correa) y caminé por toda la avenida central en el carril de baja velocidad (a esas horas casi no había gente) protegiéndome con el cuerpo de los otros incautos que caminaban tras de mí. Llegué mojado, cansado y con un chingo de weba.
Putas aguas de mierda. Hay años en las que no llueve ni una sóla vez (hace como dos años no llovió) y éste parece que se está recuperando de todas las veces que no lo ha hecho. Pinche Tlaloc ya calmala.
Publicar un comentario