11 abril 2005

Quietudes prelúdicas de una atención

Si las cosas en las que crees dejasen un día de llenarte completamente, si las cosas que sabes que son reales descubres que son una serie de cosas interpretadas por otros a su beneficio; ¿qué harías?
Religiones, ámbitos, política, arte, amor... todo, una serie de conceptos puestos por personas que viven y vivieron ajenos a tí sin siquiera contemplarte en la inmensidad de sus creaciones; de sus figuraciones a las que se intenta allegar. Es aquí donde comienza una divergencia de opiniones respecto a algo que es y que otros piensan que no es; libertad de expresión, corrientes filósoficas, religiones, todas titnen una idea, un concepto acalamado, afirmado y aceptado por muchos.
La diversidad de opiniones se forman siempre viviendo bajo el yugo de algo, verlo con tus propios ojos y sentirlo con tus propios huesos, pero ¿qué hay antes de eso, antes de la inculación y enseñansa, antes de todo? Se encuentra una mente virgen que no ha sido manipulada, que aún no se ha visto moldeada por la sociedad regente en el lugar donde habita, una mente capaz de crear un aglo completamente distinto a todo lo conocido, pero que de alguna u otra forma tiene que vivirlo, una quietud en el preludio del conocimiento de la atención de las personas.
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