31 octubre 2005

Miscelánea

Despertar con el horario de verano después de días y meses de oscuridad. Es extraño, sin duda desconcertante despertarte a la hora que originalmente era la previa. Por ejemplo ayer, me levante al cuarto para las seis para alistarme e ir a la conveción a la que suelo asistir todos los noviembres y en su realización los meses de mayo. Congregada y dicha reunión en el Centro de Convenciones de Tlatelolco, conocida como la TNT, que en esta ocación celebró su 10a ocasión.
Pues como decía, me levanté cerca de las siete para poder poner mis cosas en orden. Las películas que tenía que entregar, las que iba a llevar para que me las requisaran mis amigos y sobre todo la emoción que puede llegar a ocasionar un evento de este tipo.
Y bien, pues a mis 22 años con casi seis meses aún me sigue llamando la atención como hace casi 8 años que comencé en esto. Es extraño, pero no es gran cosa esto. Pagas para entrar a un lugar donde bien que mal sólo vas a comprar miles de cosas a un precio realmente exorbitante que no vale ni la mitad de lo que piden por él, pero que tarde o temprano terminaras comprando. Vas y te sacas fotografías con chicas disfrazadas y te burlas de los tipos que se difrazan pensando que tu no lo harías... tan sólo para no pagar la entrada. Recorres los pasillos repletos de gente que como tú se vuelve loco viendo las series que hay y que la mayor parte de ellas las desconoce; pasas por las editoriales que venden comics y revistas al por mayor y después, si te queda un poco de ganas juegas rol mientras ves a las chicas pasar.
Así fue más o menos el recuento de ayer, que salí a las tres de la tarde pensado que eran las cinco, decidido a irme temprano para ver Acción; poder ver el resumen del partido de las Águilas que jugaron contra los poco afortunados Pumas, que desde hace ya varias jornadas no anda ni en su pero momento de su mejor momento. Seis de la tarde en este horario nuevo que asemeja las nueve de la noche.
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