27 octubre 2005

El perro de las dos tortas

¿Se puede querer a dos personas? Es una respuesta tan etera como la misma pregunta. Socialmente es casi imposible. ¿Por qué? Fácil, vivimos bajo el precepto de que sólo se debe tener una persona a la que querer (hablemos de amor, ok? no de querer fraterno o familiar). Pero este casi pluscuamperfecto precepto que rige a la vida de parejas en todo el mundo, casi siempre es roto.
No hablemos de la reacción de sólo sexo y ya; sino el verdadero hecho de que estés enamorado de dos personas completamente ajenas la una de la otra. Cuando en verdad sientes que necesitas a ambos personajes y que en verdad sería imposible alejarte de uno u otro. Ese es el punto central de la polémica.
Podemos hablar de egoísmo de la persona que está en la disyuntiva, por buscar siempre algo más que le fluctuará tarde o temprano en cosas alejadas a la relación original, posiblemente de amistad. Pero es ahí donde comienza el hecho de que puedes llegar a sentir algo más por la persona (alejándose del hecho principal de la relación), mientras que por el otro lado se tiene a la persona con que la relación de lazos amorosos se lleva a cabo. El egoísmo radica en buscar algo más con otra persona, cosa que muchos llevamos a cabo siempre. El fantasma de la infidelidad que se alberga en todas las personas; por lo que una relación no puede efectuarse de forma concreta.
La culpa es de la persona que lo busca. Por equis o ye razones lo hace, sin medir los momentos o las situaciones que pueden llegar a presentarse después, ya sean para bien o para mal de cualquiera de los involucrados. Pero nos desviamos del tema. Se puede querer a dos personas de manera casí igual, cada una a forma distinta pero semejante. Sabiendo que todo lo que puede ocasionar este sentimiento cruzado en ambos es dificil dar un punto objetivo, porque tal vez yo pudiese hacerlo o no hacerlo (nunca me ha pasado en verdad, no concientemente). Lo importante y lo más debido es adecuarse a un sólo sentimiento, para no lastimar al otro más de lo que puede estar ahora. O bien quedarse como el perro de las dos tortas.
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