18 octubre 2005

Por favor vean la luna

No sé si se algunas veces nos hemos acostumbrado a no mirar hacia arriba, a (re) descubrir que las cosas que suceden sobre nuestra cabeza son tan simples y a la vez tan impresionantes que, válgase la rebusnancia, nos impresionan sobremanera.
Desde el día de ayer, una majestuosa luna llena adorna el cielo del DF; majestuosa en muchos sentidos. Grande, luminosa, blanca y con la clara imagen del conejo sobre ella. Hablando de la luna, me recordó en el trayecto a la casa, la leyenda de Selene y Endimion (nada que ver con Sailor Moon, esta es la versión original griega). El relato dice y cuenta, que Selene, la diosa de la luna daba su recorrido nocturno todas las noches iluminando al mundo con su brillo. Una de esas noches, observó a lo lejos a un joven pastor que dormitaba a la intemperie; se acercó a ver al joven que ni por enterado se dio de que la bella diosa le observaba su dormitar. Selene al instante se enamoró del pastor y noche a noche se quedaba a observarlo dormir, pensando en que podía suceder si lo despertaba. Así pues, una noche, Selene se decidió a despertarlo; Endimion despertó y se encontró con la diosa y al igual que ella se enamoró perdidamente. Cosumaron su amor como toda pareja y todas las noches ella volvía y le despertaba.
Pero poco a poco, Selene se dio cuenta que su amor no era el mismo que cuando sólo le observaba dormir, así ´pues le pidió a Zeus que le concediere a Endimion el don del sueño eterno para que ambos pudieran ser felices; uno durmiendo y la otra observándolo.
Otra famosa leyenda es la del conejo de la una (azteca); pero que por falta de tiempo no relataré esta vez (De hecho es güeba). Pero por favor, si pueden dense una vuelta a la calle y dedíquenle unos minutos a ver el astro que ilumina la noche (el faro no, la luna).
Publicar un comentario