04 septiembre 2007

Regreso a la misma ciudad y bajo la lluvia

De alguna forma extraña que ni el mismo autor sabe como sucedió (literariamente claro, PIT II revivió a Héctor por petición de lectores y por gusto propio) Héctor Belascoarán Shayne esta vivo después de que en No habrá Final Feliz queda muerto en la última página debido a un disparo de escopeta.
Ha dejado la profesión de detective por un horrible miedo que lo hace presa en cada momento. Hasta podría verse paranóico: durmiendo en hoteles, cambiándose el nombre, durmiendo en el closet de la casa; teniedo pesadillas sobre la muerte, una muerte que nos describe la muerte en la novela anterior.
Así, un día un amigo suyo Mendiola, le manda a una mujer a verlo con una extraña historia sobre un cubano-americano que presionó a su hermana hasta que esta se mató. Un extraño acento en la voz de Alicia le hará pensar en que posiblemente sea centroamericana. Es así como empieza a buscar Belascoarán a un tal Luke Medina que llegará en pocos días a la ciudad de México. Así se topa con Dick, un periodista que anda tras Gary Ramos un exagente de la CIA que tiene algo que ver con la muerte de algunos cantantes y para fortuna de ambos es el mismo tipo que seguía Belascoarán.
Comienza un caso lleno de paroxismos en donde siguen las pistas de Medina-Ramos hasta Acapulco, llenando los cabos sueltos de sus jornadas en Bolivia donde le cortó las manos al Che, o en cuba donde era soplón de Batista.
Vemos a un detective temeroso, con miedo que poco a poco comienza regresar a lo que era venciendo el miedo, un miedo por una muerte ya sentida anteriormente y a la que no quiere volver....
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