25 septiembre 2007

Asalto

Ayer regresaba a mi casa después de una ardua jornada de trabajo, iba en el metro leyendo y mandando mensajes. Iba despreocupado hasta que no sé porque sentí una mirada penetrante (fuera de toda mamada ahora si). Dos weyes se me quedaron viendo y les sostuve la mirada, después seguí leyendo. Otra vez levanté la mirada para ver que eran cuatro weyes los que me miraban. Así pues tuve un mal presentimiento.
Llegué a mi estación (donde me bajo) y me aseguré que los weyes esos no me seguían. Vi que se quedaron en el vagón. Me relajé un poco y caminé a la casa.
Poco después de ir caminando, miré hacia atrás en una costumbre que tengo para ver si no viene nadie detrás de mí; y ví que venian dos weyes tras de mí. Comencé a caminar rápido y pocos pasos más adelante voltié nuevamente a ver y ya era tarde porque uno de los weyes esos ya venía corriendo y me agarró en una especie de candado y me puso una punta de algo que no pude ver en la nuca.
"No la hagas de pedo hijo de la chingada, si no ahorita te pico y ya te chingaste" oí que me dijo mientras me jalaba hacia la banqueta y me estrellaba contra un zaguán de una puerta, hizo ruido el efecto del golpe contra la reja. Segundos después llegaron los otros tres weyes que iban en el vagón del metro junto con el que me tenía amenazado. Se pusieron: el que me amenazaba en frente, otro a la izquierda y otro a la derecha, y uno más atras de todos. Mi espalda estaba contra la reja.
El de la izquierda me puso un madrazo en la cabeza que me comenzó a punsar mientras me decía alguno: "Afloja todo lo que traigas" y otro le decía "El celular, lo trae en la bolsa". Los putos de los lados me metieron las manos a las bolsas del pantalón y me sacaron mi cel, mis llavez, tres pesos que traía en cambio y mi NetKey. "Dame la mochila wey, si no quieres que te pongamos unos madrazos entre todos" dijo el que estaba detrás de todos. En eso de la casa se oyó un grito de "¡ora hijos de la chingada!" y "¡A la chingada de aquí!" de los que vivian en ella. Los putos estos que me estaban atracando oyeron los gritos y se fueron intentado arrebatarme la mochila que traía agarrada. No pudieron quitarmela, ni la mochila ni la cartera gracias a que de la casa salieron unos chavos azomándose a ver que pasaba.
Ya después de eso les agradecí la ayuda de haber salido y espantado a los pendejos esos y resignado y con coraje me fui a la casa.
Tengan cuidado cuando viajen en el metro y procuren no mostrar tanto el celular, ya que a mí me checaron desde el metro por andar mandando mensajes. Esto paso en la Línea B rumbo a Plaza Aragón. Tengan mucho cuidado por favor con todas las personas que viajan con ustedes en el vagón. Cuídense y pasen el aviso. Por suerte no me paso nada mas que el dolor del madrazo y un pequeño corte en el cuello (casi nada).
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