10 septiembre 2007

Miscelánea

Otro fin de semana más. Las cosas acá en la chamba pues "van" como siempre. Un chingo de trabajo y un chingo de madres que hay que hacer y con tan pocas ganas de llegar a trabajar y encontrarte una sala de juntas adaptada desde hace dos años como oficina "provisional" completamente vacía salvo por el ventilador que me hace compañía en este momento. La weba al tope después del domingo como resultará normal en muchas personas, ¡Ah, por qué no hay tres días de descanso a la semana! ¿Sería perfecto no?
En otras cosas leo a Taibo II y un compilado que compré de las últimas historias de Belascoarán Shayne y que por cierto dejé plantado a Benedetti (pueden creerlo...) con su Montevideanos que cargo en la mochila junto con Pancho Villa... y algo de Salgari que compré a 10 pesos en un tiradero de libros cuando andaba con mi novia en Chapultepec. Las lecturas este año han sido muchas y muy frecuentes, temo (porque temo?) decir que talvez este año haya leido más que el pasado (eso es bueno) a pesar de todo el trabajo que tengo.
Del fútbol ni se hable, no he visto nada en los últimos meses (bueno, talves semanas...) Me entero por los encabezados que leo en los puestos de periódicos que se cruzan en mi matinal camino al trabajo; la política por igual o las pocas visitas a La Jornada o El Universal que aveces doy mientras navego buscando algo prescindible. Hoy sí, la verdad tengo weba y un chingo.
Los fines de semana cada vez más ansiados se vuelven más cortos. La impresión de que el tiempo no avanza como debiera sino más rápido hace que los disfrutes cada vez menos de lo que en verdad quieres y quisieras. Toda una semana esperando a que llegara el sábado para que en cuestión de horas que parecieron minutos se fuera el día y ayer por igual. Es horrible tener que levantarse un lunes después de verte y no tenerte cerca, y saber que no te podré ver hasta la próxima semana y talves un día entre ésta. Te amo Aideé, y te extraño un buen todos los días.
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