05 junio 2006

Tentarse el corazón

Hay algunas personas que dicen que las cosas que hacen no se deben pensar y sólo actuar en el momento; algunos otros más precavidos tomamos las deciciones del azar y sacamos una moneda, la tiramos al aire y decimos "si es águila tal, si es sol ni modo"; y es que esta filosifía del volado ha sido una continua situación en mi vida para cuando quieres hacer algo pero de alguna manera sabes que no puedes; la tentación culpable dirían otros.
Últimamente he aplicado dicha forma de decisión acá en la oficina y he visto grandes resultados no sólo conmigo sino también con mis compañeros. Pero aún así es importante mencionar que aunque sepamos que todo lo que terminemos haciendo siempre queda ese dejo de "vale madres, para que lo compré". Según el Dave sólo es bueno disfrutar lo que compras sin remordimientos, pero son algunas veces todo lo que terminas gastando que no puedes quedarte tan feliz como quisieras. Es sencillo, el margen de felicidad es mayor al de arrepentimiento, pero queda ese sinsabor.
El caso es que akgunas personas ni siquiera sienten ese remordimiento su conciencia está tan limpia después de hacer pasar la tarjeta por tres tiendas comerciales, y ver como su deuda aumenta continuamente, dejando pagos a meses sin intereses (en lo personal no me agrada ese sistema de pago, se me hace eterno terminar de pagar algo), o en fectivo. No se tientan el corazón con lo que hacen. Yo definitivamente no puedo, por más que lo quiera, siempre termino diciendo "no lo hubiera comprado" por más que lo haya deseado o querido en los últimos meses del año. Lo disfruto, pero siempre me queda eso llamado remordimiento.
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