30 julio 2005

Algunas cosas que siempre he querido hacer

Pues estos días he estado pensando en algunas cosas que me gustan, y que por equis o ye razón no lo he hecho.
Es como si de alguna forma supiera que tarde o temprano no lo voy a hacer, como una postergación de la inetavilidad plus cuamperfecta... en otras palabras a fin de cuentas no se si estuviera bien que las hiciera. No hablo de acciones o sentimientos que no haya realizado, o de cosas así; sino cosas materiales que pudiera haberme hecho. Sí, tal vez es confuso todo esto, pero ahora que empiece a explicarlo entenderán.
Una de las cosas que siempre he querido hacer es ponerme una arracada en el oído y que por cuestiones a final de cuentas mías no hice y no haré. No sé, siempre me ha gustado como se ven: la imagen que asocio directamente es al del pirata corsario estilo Sandokan (ver Sandokan, el tigre de Malasia y demás libros del heroe, de Emilio Salgari) que lucha por una causa justa (contra los ingleses), o la típica idea del rockstar valemadres, ese epíritu de rebeldía representado por ese estereotipo. A final de cuentas no me peforé la oreja y como digo tal vez no lo haga, aunque me guste como se ve.
Otra cosa son los tatoos, aunque ya no agradan tanto. Mi gusto por estos fue durante mucho tiempor porque mis amigos Beto y Benjas (dos de mis mejores amigos que dejé de ver hace mucho ratote. Lo último que supe de ellos fue que Beto anda por Cd. Juárez o por allá y Benjas se regresó después de casi doce años al gabacho) Bueno, como decía ellos habían venido del gabacho hace como doce años y como vivían en LA la escena chola por allá era típico que se usaran tatuajes y pues ellos me contaban como eran y como los hacían, en verdad me interesaba. El gusto por ellos disminuyó mucho, no sé por que razón, pero el caso es que jamás me hice un tatoo. En fin, saludos
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