28 mayo 2005

¡Fiesta!

Tenía ya suficiente tiempo de no salir. Sí, casi 4 meses desde el última fiesta, así que después de dudar un poco en ir a casa de una compañera de la Universidad, quedé con mi amigos (Jorge y Cosme, ya que David no pudo o no quiso; o ambas) salimos a eso de las ocho con rumbo a Marina Nacional. La fiesta fue lo que podríamos considerar agradable y divertida, pero no llegando a las excentricidades de otras; el licor abundaba, cervezas por aquí y por allá; Vodka a eso de las 11 de la noche y poco rato después una botella de Torres 10. Eso, sólo para nosotros (mis amigos y otros compañeros, ya llevo 5 meses sin tomar). La noche transcurrió tranquila; bailes por aquí y allá, canciones de rock acompañadas por el clásico grito que surge de mi garganta y varios más cantando tonadas clásicas; después la banda (Intocable y Recodo, ahora sí faltó la Arrolladora) seguida por más merengue y salsa para repetir después con "Dame má gasolina", un poco de Reggae y terminando con banda cíclica.
Típico de las fiestas, por cada chica que había, cuatro o cinco hombres rondándolas, y en esta ocación ni había demasidas (5) y una de ellas gay. Aparte, no tienen idea de como me divierto ahora viendo y oyendo borrachos, es genial; Cosme y Jogre han tomado la maña de hablar sobre quien es más chingón en el trabajo, quien sabe más y demás; sólo puedo reirme al acordarme; otro punto, las anécdotas de Jorge siempre divertidas pero hasta cierto punto muy parecidas unas de otras, ya que el tema es siempre el mismo: chupar, ponerse hasta la madre y ver que sale. Me gusstó demasiado y me sorprendió el aprecio que tienen mis amigos por mí, hablando que soy bueno y que en cuanto tenga trabajo les daré vuelta; una serie de cosas que no imaginaba que pensaran de mí, me sorpendió bastante oirlos decirlas mientra hablabam de sus trabajos.
Lo cásico también, Jorge haciendo amistades con desconocidos que nos valieron conocer a una chica llamada Yazmín; una chica extraña, terca y bonita; bien peda y simpática... una rara combinación con un toque de no se qué que qué se yo. Lo malo es que no tengo su fon ni Jorge se lo pidió
En fin una buena salida que me quitó lo absurdo y cotidiano de mi vida diaria.
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