23 agosto 2007

Más aguas

Ayer venía en el metro pendejeando, mensajeándome con Aideé y pensando en la inmortalidad del cangrejo hasta que ví por las ventanillas de la puerta el soberano desmadre que había en la avenida central rumbo Oceanía (o sea dirección centro). Sin duda he contado con suerte, ya que como había puesto en post pasados, el año anterior el metro había desmadradose en cualquier lluvia, lo que provocaba que nos fueramos caminando... ahora, a pezar de la mega tromba que cayó ayer el metro permanecio dando servicio: lento pero seguro.
El pedo de todo esto es no el metro, sino precisamente la megatromba que cayó y precisamenrte no estaba presente en ello, pero sé que fue una megatromba por el hecho de que el carril de baja velocidad de la Central se inundó completamente y el de alta estaba en las mismas. Veía por la ventanilla a los intrépidos (o pendejos) automovilistas que intentaban en vano cruzar los carriles inundados: incluso los micros se quedaban atorados en el agua.
Hoy por la mañana me levantó el sonido de la alarma del celular y el sonido de los helicopteros sobrevolando toda la zona. Prendí la tele con la intención de ver que chingados sucedía y en ningún noticiero de los 6 ó 7 que hay en la televisión (hay más, pero no tengo cable...) decían nada sobre el debordamiento del Río de los Remedios (según yo, claro), y yo con las dudas de si habría metro para llegar al trabajo. Y sí, había para mi buena o mala fortuna según se vea; mala por el chingo de gente que como yo esperaba para irse, buena por el simple hecho de que hubiera servicio.
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