07 agosto 2006

Leyendo en el baño

definitivamente una de las cosas que muchas personas hacemos y que es mal visto por otro tanto es leer en el baño. Y es que es una de las cosas que más inspiran en esos momentos de gran valor y acopio de fuerzas para todo lo que tenemos que sacar. Y tal vez les parezca un poco extraño el hecho de que entre al baño con un cómic, una revista de TvNotas-TvNovelas y chismes, un periódico, un comic, publicidad o incluso con un diccionario (hoy tuve que entrar al baño con un diccionario, porque era lo que más a la mano tenía). He llegado a verme obligado a leer los comentarios y los datos de los fabricantes del papel de baño o las pastas.
El caso es, que por ejemplo hoy al leer el diccionario descubrí dos palabras que no conocía y que ya se olvidaron pero que eran palabras de origen Nahuátl, es sorprendente el nivel de cultura que puedes adquirir mientras estás sentado en el trono (no es tan grato leer mientras echas la firma, no es lo mismo). Me acuerdo demasiado de uno de esos chistes de la barra cómica del dos dónde decían que había una iniciativa de ley para cambiar los asientos de las escuelas para poner excusados, ahora que lo pienso con más calma, es una muy buena idea.
Podemos verlo de la siguiente forma: en lugar de perder el tiempo mirando las paredes del baño, o divagando la mente en otras cosas para poder relajarse, es preferible llevarse un buen libro (estilo Los Miserables, o El conde de Montecrsito, o ya mínimo el Quijote) para aprovechar en verdad esos tiempos muertos. Si alguna vez me convierto en un político, uno de mis puntos de campaña sería el "un libro, un baño". En fin, ¿qué libro traigo hoy?... Ah sigue el de Sherlock Holmes... voy a la "oficina"
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