02 agosto 2009

Ojos de Lagarto

Pi Ying es un viejo chino que emigró de su país hacia América, hijo de un adinerado comerciante, se ve obligado a salir de la casa de sus padres con su tutor Wang después de que una revuelta (creo que al parecer la de los boxers) termina con su casa y su padre. Lo único que ambos, anciano tutor y joven, pueden llevar al final son tres extrañas perlas giganes que pertenecían a su padre.
Por otro lado, Lorenzo Cassanova, un cazador y vendedor de animales exóticos se encuentra en la selva del Congo recolectando un cargamento para Hagenbeck, otro comerciante de animales exóticos, es en esa selva donde buscando hipopotamos encuentra las huellas de un animal jamás visto por el hombre, pero al cual los aldeanos reconocen como Mokèlé-mbèmbé... Con ello, comienza la ambición de los cazadores por encontrar al más exótico de los animales, incluso a los de leyenda...
Años después, en México y más precisamente en Mexicali. Un padre y su "hijo" hacen de las suyas vendiendo el elixir del Doctor Hinojosa-Smith que cura cualquier enfermedad, pero siendo en realidad jarabe de maiz con saborizante. Quiere la casualidad que se encontraran en el territorio de Pi Ying conocido como La Chinesca, una extraña ciudad bajo la tierra donde se fuma opio y es el depósito de licor que se vende a EU por la prohibición; además de el último gran cazador aventurero Frank Buck obsesionado también con encontrar a un dinosaurio para exhibirle y su fiel ayudante malayo Ali, que han llegado por rumores de que no sólo opio y alcohol hay en los túneles de La Chinesca, sino que algo más se oculta, algo grande y vivo....
BEF nos regala esta historia donde se muestran la ambición humana y el poco cariño que se tiene por los animales, principalmente en el siglo antepasado. También nos deja una mezcla de realidad y ficción donde la criptozología toma un papel importante. Además una historia de una padre y su hijo para llegar a cumplir la promesa a la esposa fallecida en donde se entrelazan otras circunstancias, como la sobrevivencia.
PD.- Gracias a todos los que han dejado sus comentarios en las entradas pasadas. No soy muy dado a escribir en los comentarios, pero agradezco el tiempo que se toman para leer estas líneas esperando que sean de su agrado.
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