09 febrero 2007

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Viernes, veinte para las nueve de la noche y no hay demasiado que decir de la primer semana laboral en el trabajo "usado" (no es nuevo, no es viejo: está usado). De hecho sigo en él con algunos pendientillos que sencillamente ya no haré el día de hoy. De esos momentos en los que dices: ¿por qué putas sigo aquí?, dos razones: la primera, estar haciendole compañía al jefe que investiga como funciona (no funciona, cómo sucede) un extraño error en la aplicación y en la que el usuario ha visto repeticiones en los últimos días; la segunda, hacer tiempo para que pasen por mí Toño y compañía para ir a Los Bigotes de Pancho Villa (creo...).
Pues si bien, la semana me ha traido algunos pensamientos de "por qué regresé", o el "no mames soy un pendejo..." cabe decir como dije en un post anterior estoy contento, pero ahora me he dado cuenta que las pequeñas cosas que sabía (no muchas, no pocas) se me han olvidado poco a poco; que la presión y hasta cierto punto (mi ineptitud) por aprender solo (siempre he necesitado que alguien me diga como se hacen las cosas, no soy autodidacta, pero poco a poco lo he superado....) me han hecho sentirme mal respecto a los resultados que esperan (y que yo mismo espero) y que me hacen sentir mal.
Es la primer semana desde que regresé, tal vez con un poco de tiempo agarre el ritmo que me tenía acostumbrado; a las presiones que, si bien regresaron, son útiles para aprender; a la forma de trabajar (re-adecuarse).... etc.
No ando depre ni nada por el estilo, sólo soy realista. Tengo mucho que aprender y poco tiempo para ello.
Ya dejaré los post personales de este tipo que me desagradan, pero algunas veces es necesario para desahogo...
Ciao!
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