20 febrero 2007

Chinos y Chales

¿Qué sucedería si llegara un rumor sobre el asesinato del presidente de los Estados Unidos en México? ¿Qué si este rumor fuera dado a México y a los gringos por los rusos? ¿Dónde queda la pinche Mongolia Exterior? ¿Se está volviendo puto Filiberto García o por que no se coge a Martita, la chinita que esta re buena y le trae un chorro de ganas?
Estas preguntas definen la trama del libro que desde hace mucho mucho tiempo había querido leer y que marca el comienzo de una de los géneros que más identifican a los mexicanos: el policiaco, que ha dado autores como los Paco Taibo, Daniel Múñoz(el del Pantera, que como me encanta el personaje), y recientemente BEF que ha incursionado en este género; me refiero al Complot Mongol.
Rafael Bernal sienta en este libro todas las bases del neopoliciaco: las chiripas de los protagonistas; los intensos monologos retroactivos y reafirmantes de lo que piensan; el jefe mandamás que sólo le preocupan los muertos que va dejando el protagonista; la chica bella enamorada del prota; los complots; etc. En cuanto a la trama, las formas en como pasan las cosas y la hilación que tiene una con otra hacen del libro una historia muy bien creada y pensada que termina como debe de... ni más ni menos. Suturando todos los orificios del saco para no dejar escapar nada.
Siutado en pleno apogéo de la Guerra Fría, con el reciente asesinato de Kenedy en Texas (Dallas de hecho); con la neutralidad del país en los dos grandes movimientos económicos del momento; con la reciente revolución Cubana; con el autoritarismo que caracterizó al país y el inicio de los "licenciados" y el despojo de los militares del poder; poco antes de las olimpiadas en México y el fatídico 2 de ocutbre.
No tengo más que decir que es un libro excelente, sin duda el pilar de lo que vendría después...
Muy recomendado.
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