25 enero 2007

Transportes

Cuando eres niño y hay algún viaje en la escuela donde se alquilan los camionsotes (aunque sólo sea para ir a tres cuadras de distancia) por alguna razón "ontológica" siempre peleamos por dos lugares principalmente: hasta atras del camión, donde suponemos que no seremos vistos por las maestras y tendremos toda la "libertad" que un niño de 6 a 8 años puede tener; y el otro es el asiento de la ventana.
LAs razones por las que los niños tienden ir a la ventana son realmente oscuros; tanto pueden ir por el simple hecho de sentir el aire, como ver los coches y el pasiaje o el más común de todos: ir saludando a las personas.
Precisamente eso me sucedió ayer mientras vaiaja en el metrobus (pasan cosas raras en ese transporte, bueno no raras, curiosas). Dos camiones llenos de estudiantes como de tercero o cuarto de primaria iban salude y salude a todos los coches de Insurgentes, en especial a nosotros los pasajeros del metrobus que iban asomándose por la ventana (creo que era sólo yo). Es chido cuando eres niño y no te preocupas por todas las cosas que pasan a tu alrededor.
Lo malo de esos viajes, es el hecho de que siempre alquilan los caminones más pinches e incómodos para los traslados; claro, aunque poco te importa. Es la ventaja de ser niño, cuando aún no conoces lujos, sino que sólo te importa escoger un lugar para poder saludar a los que van estresados al trabajo, que esperan horas para subir al metrobus, y algunas veces, sólo algunas, ese saludo puede hacerte sonreir y recordar...
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