09 enero 2006

Regreso a Clases

Después de dos semanas de vacaciones todos los implicados en el sistema enseñanza-aprendizaje vuelven a sus consabidas actividades diarias; por un lado unos a estudiar y otros a enseñar. Lo que resulta grandemente a comentar, es el hecho de que todo el mundo anda como loco para llegar temprano a la escuela, aunque ya hayas dejado de asistir hace algún tiempo. Generalmente el primer día de clases (ya sea el primer día de clases como tal, o el primer día de clases después de un periódo de vacaciones, puente o cualquier festividad que conlleve más de dos días de asueto) es cuando la gente le da por salir más temprano; la genial idea que a otros cientos de personas les viene a la mente un día antes o incluso minutos antes de levantarse (sí, inconscientemente pienzas que va a haber demasiada gente que quiere llegar a su destino tal como tú), lo que ocasiona que en lugar de encontrar las avenidas, calles, metro y camiones más despejados como pensaste, los encuentras atascados en todos los sentidos posibles. Lo único para lo que sirvió salir temprano es para pasar ese tiempo extra en el tráfico o esperando un vagón del metro que vaya decentemente abordable (cosa casi imposible cualquier día en la mañana).
En fin, comenzaron las clases. Personalmente siempre me ha gustado ir a la escuela, prefería ir a la escuela que quedarme en la casa haciendo quehacer (a partir de la prepa; antes, prefería quedarme a dormir y añoraba los días que no iba a la escuela). Era mucho mejor ver llegar a todas las chavas nuevas que llegaban a la escuela con cara de que pedo a quedarse en casa a barrer la calle; o por ejmeplo, ver a tus amigos después de varios días de no verlos, contarles y escuchar lo que hiciste(hicieron) durante ese lapso de descanso que tuvieron.
Por cierto ya acabé el libro de Las Pelirrojas traen mala Suerte, en resumidas cuentas es un libro para niños adolescentes que narra una aventura de un jóven y una chica pelirroja (jamás podría haberlo descubierto(sic.)) que viajan por Granada para escaparse de un tipo que sigue a la chica.
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