08 mayo 2006

Oda al Tecolote

A quien de nosotros no lo he pasado que en medio de la inmensidad de la ciudad y cuando menos te lo imaginas comienza ese retortijón asesino que anuncia que el topo quiere salir de su madriguera. Imaginarte caminando por el cento sin ningún lugar dónde poder hacer uso de un inodoro, comienza el consabido dolor de estómago que acompañado por un sonoro (algunas veces, no siempre) concierto de aire y olor tradicional que suele acompañarle.
La solución que primeramente buscamos es buscar un Samborns. ¡¡¡Dios!!!, que sería del mundo sin los baños del Samborns. Esos baños que no importando el día, la hora, el momento o la situación te reciben con la puerta abierta y con una limpieza extrema.
Por eso, hoy pido una oda al Tecolote. ¡Gracias Sr. Slim por sus eficientes baños!
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