14 abril 2005

El blanco colmillo del llamado de la Selva

Nunca he hecho un análisis de algún libro en este blog ni en ningún otro, así que de ahora en adelante lo haré.
En esta ocasión y más precisamente en esta semana leí al Sr. Jack London con el libro de Colmillo Blanco. Comencemos por dar una pequeña sinapsis del libro. Colmillo Blanco narra la vida de un lobo-perro que vive en las región norte del continente, en Alaska durante la época de la fiebre de oro del Klondaik y nos relata desde como es concebido por su madre una perra-lobo que abandona a la tribu de indios que la domesticaron para darle vida a su salvajismo que lleva en ella y con el lobo tuerto, el ganador de tres lobos que rondaban a Kiche, la madre. Básicamente, Colmillo Blanco es un libro de aventuras y desventuras visto desde los ojos del lobo.
London, es sin duda uno de los mejores escritores de ese periodo, junto con Emilio Salgari y sus weterns. London nos describe la otra forma de vida de finales del siglo XIX principio del XX en Norte América, la fiebre del oro. Pero London no sólo se basa en sus narraciones en la vida del ser humano como casi todos los escritores lo hacen, sino que es, si no el único, sí el mejor escritor de vivencias animales que puedo recordar en este instante. No sólo es una descripción de los rituales o formas de vida del animal en sí, sino que es una explendida puesta en sus zapatos; es como si él fuera el animal viendo y actuando.
Además de eso, London en sus dos principales libros y tal vez más conocidos (Colmillo Blanco y El Llamado de la Selva) plantea dos conceptos totalemente complejos pero a la vez hermanos entre sí: la domesticación y la vuelta a lo salvaje. Mientras que en Colmillo Clanco vemos a un lobo dejar sus raices salvajes un poco atrás por poner antes a los hábitos humanos, en el llamado de la selva vemos a Buck renunciar a todas las comodidades de la vida en sociedad por darle una segunda oportunidad a la parte salvaje que habita en él. Un camino que ambos recorrieron desde dos perspectivas disintas.
En fin, esto es lo poco que puedo decir sin extenderme demasiado en el ámbito del libro y el autor. Recomiendo ampliamente ambos libros.
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