13 febrero 2006

Callejeando

Ayer andaba por Coyoacán dando una vuelta con mi niña haciendo lo clásico que se hace en Coyoacán: viendo los puestos de pulseras-velas-tatuajes-piercings-noséquemás; nos acercamos a un grupo de gente que rodeaba a un artista callejero. Desde el principio el tipo que actuaba con su díabolo haciendo malabares nos jaló totalmente para que viéramos el espectáculo. Un buen artista en verdad; gracioso a más no poder dicendo chistes, interactuando con las personas y siendo gracioso en verdad; tenía chiste y gracia.
Y lo que me pone a pensar es que en México (siendo precisos en el DF) son pocos los actores de este tipo; el actor ambulante ya es poco o nulo, al igual que otras especies como los merolicos o los mimos que le daban una enorme vida a la ciudad. Las diversiones callejeras cada vez son menos y como decía el actor este, estudiar actuación es caro y más para desarrollarte en un lugar como la calle en que mucha gente ve el espe ctáculo, pero pocos cooperan para que siga habiendo más de este tipo de personas que divierten por amor al arte y para sobrevivir.
Es chido ver a estas personas, si tienen la oportunidad véanlos y sobre todo cooperen con ellos para que sigan haciendo reir a la gente.
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