05 diciembre 2005

La Maldición del líder general, o como perder por confiados

Estoy triste, no puedo negarlo. Ya nos hacíamos campeones sin siquiera haber ganado el partido; duele la caída, duele haber perdido, pero duel más la confianza con la que nos hacíamos ganadores, sumarle otra estrella al escudo y otro trofeo a la vitrina.
Sin duda, no pudeo decri demasiado a favor del América y sería de ardido decir el buen torneo que tuvieron y cosas de eso (en realidad estas palabras son una especie de desahogo; leyendo entre líneas es ardilléz), sino por todo lo contrario, ¿cómo puedes perder un partido con un marcador de 3 goles a favor, en tu propio estadio y con equipo vistante desmotivado por el marcador, pero nunca derrotado. Es humillante para el América que todos hacíamos como el favorito del resto del torneo (bueno no todos).
No queda más que esperar otros dos meses, tal vez menos, esperar que juguemoms mejor y que no por confiados nos quedemos otra vez.
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