05 marzo 2005

Despedidas y algo más

Hoy en la mañana sucedió algo que no tenía previsto pero que sabía que iba a suceder. Un chavo que antes trabajaba con nosotros en el trabajo fue hoy a despedirse de todos sus compañeros porque precisamente hoy se iba pal otro lado. Fue algo que estuvo en mi cabeza durante mucho tiempo, el hecho de que se haya ido a despedir me recordó todos esos momentos en los que por una u otra razón te alejas de personas a las que consideras importantes en tu círculo social y que sin duda son alguien importante para tí.
Las despedidas son cosas que a más de uno de nosotros nos han pasado por alguna razón especial; hace ya un rato que mencioné lo de mi salida de la carrera, de las despedida con mis amigos y compañeros a los cuales ya eran parte de mi ciclo normal de vida diaria... ahora que lo veo así, es una retrospectiva de todo lo bueno que hiciste y que te queda guardado en un lugar profundo del corazón.
Me estooy poniendo algo cursi, pero es la realidad. El ser humano es un ser social que no puede estar alejado de su especie, necesita que alguien semejante esté junto a él para que su consciencia este plena, si no su cordura alcanzaría límites que pronto lo conducirían a una demencia o locura. Todos necesitamos estar con alguien, aunque sea solo para pasar el rato (no malpensar) o convivir con él.
Una vez que se da una despedida, los recuerdos de las personas con las que trataste y de las cuales te despides, llegan a tomar más fuerza siempre y cuando esta sea sincera. La materialidad toma un aspecto mínimo y la abstracción de las conciencias de las personas toman un sentido material que casi es palpable y que está a flor de piel de ambos, un sentimiento de trsiteza invade tu cuerpo y la capacidad de hablar casi desaparece... lo único que queda son dos personas sincerándose hasta que el momento llega...
No más, recordar a los que ya no ves es una cosa muy linda siempre que tengas un buen recuerdo de ellos, acordarte de ellos en todas las formas que las conociste deja una sonrisa en tu rostro y hasta unas lágrimas algunas veces... Suerte por allá Lalo
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