22 diciembre 2004

Seis meses sin intereses o 20% de descuento...

La época navideña es una de los tiempos en que todos comienzan a preocuparse por los demás. Surge un espíritu de convivencia que pocas veces podemos observar en las personas. Es como si una extraña enfermedad comenzara a generalizarse en los corazones de todos los que nos rodean.

Además de esto, es bien conocido que es un tema clichado por todos los medio de comounicación existentes, abundan en esta temporada películas navideñas; los discos de villancicos resurgen de las profundidades de las bodegas y tienen de nuevo un lugar en los estantes de música; la televisión te inunda con señales transmitidas año con año sobre una sociedad neocapitalista que vive su naividad al más puro estilo de Cuento de Navidad de Charles Dickens. Y, lo peor de todo es que no solo es un sentimiento de agradecimiento-convivencia-amoralprojimo, sino que una de las más grandes razones, y como e comentó ayer David, lo que mueve al mundo en estos días (y en todos momentos de la vida del hombre) es el consumismo.

En mundo globalizado (y globalifóbico) la única forma perenne de supervivencia de las empresas es la comercialiación de sus mercancías para la posible susistencia de las mismas así como de los trabajadores que eleboran los productos que ellos venden. Esto sin duda ha existitdo desde tiempos inmemoriables, pero el auge de la comercialización banal y sin sentido es propia de este siglo (XX-XXI). Es realmente impresionanate ver cuales son las ventas de una tienda comercial en escasas dos horas en temporada navideña, la cantidad de personas conm mezcla de sentiminetos que se dirigen a comprar un artículo propio para regalar a alguien más excede lo que tu imaginación puede llegar a tener en cuenta. El consumismo es una forma de autodefensa contra un posible dejo de depresión (o depresión completa) la cual consiste en comprar cosas absurdas para poder llenar el vacío que se tiene. Por esta razón, el número de compras en esta dichosa temporada de paz y amor excede el número normal de compras para así tener un equilibrio con su autoestima ya lastimado o para evitar la nostalagia de algo que es sumamante desagradable.

Pero eso no es todo, las características de un comprador compulsivo se ven simplemente porque por más que haya gastado y se recrimine con todo lo que ha comprado, siempre habrá la posibilidad de olvidar todo eso con una compra más... que después traerá las consecuencias anteriores.

Concluyendo, la temporada navideña no solo deja un hermoso sentimiento de paz, sino que además deja un gran déficit en los bolsillos de los compradores y una gran sonrisa en la de los vendedores.

PD.- dedicado a David :)

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