14 julio 2008

Miscelánea

Hoy y mañana son mis últimos días en el trabajo, pasado pasaré a formar parte de otra empresa, en otro lugar y haciendo cosas distintas... y tengo que decir que no me causa ninguna emoción; ni una sensación de tristeza por irme ni una de alegría-temor por llegar al nuevo lugar. Lo que me hace falta son vacaciones.
Si, vacaciones... Después de tantos y tantos problemas hechos, realizados, corregido, es necesario un poco de descanso... Hay días en los que me duermo temprano y no puedo levantarme... como si algo me hiciera cerrar los ojos y seguir durmiendo.
El sábado fuimos al cine Aideé y yo. Vimos la película de Hancook. La historia de un superhéroe que un cabrón (literalmente) debido a su soledad y a la forma en como resuelve los problemas (muy valemadres) sin importar las consecuencias. Es así como conoce a un ejecutivo de imagen al que salva de morir arrollado por el tren que decide ayudarlo como favor a mejorar su imagen y su actitud. De ahí comienza la verdadera trama de la película. Vénala, ya no cuento más...
Ahora leo La otra Orilla de Eugenio Partida. Es una historia rara pero adictiva sobre un hijo que está enamorado de su madre y su extraña relación; la vida libertina de la madre y lo ebrio del padre.. Está buena por lo que llevo.
No más por hoy
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