16 enero 2005

Chupando que es gerundio

Una de las condiciones sociales para poder ser aceptado en un grupo social contamporáneo es tener una afición generalizada por el consumo de bebidas alcoholicas. Esta situación ha estado desde hace mucho pero mucho tiempo; por ejemplo, las reuniones de mis padres siempre fueron amenizadas por música y una combinación de bebidas alcoholicas.
Esto no es novedad alguna, pero si es de tomar en cuenta que el consumo ha aumentado en una gran cantidad, y sobre todo en la disminución de la edad de consumo. Hoy las fiestas se ven llenas de cervezas y de tequila, pero lo sorprendente es que jóvenes de 15 o 16 años esmpiezan a inducirse en ese camino de embriaguez que poco a poco terminará haciéndose más esrecho hasta que la slaida sea una ilusión. Porque digo esto, es verdada que muchas veces tomas una o dos cervezas para "conbeber", pero cuando empiezas a ver las cosas desde el punto de vista de "una cerveza no es nada, pasame la otra", o "ya me quede picado, vete por el cartón" no es demasiado alentador.
Pero, ¿por qué es el gusto por el licor? Es feo, en verdad sabe feo, es quemante y penetrante, desgarrador podríamos decirlo. La cerveza por igual es amarga y fuerte. ¿De donde es que nace el gusto por el beber?, ¿es por la situación social en la que nos encontramos inmersos y de la cual no queremos salir por temor a no ser aceptados? Cada quien puede tener su propia respuesta, pero la verdad es que siempre que continue esta situación, es dificil que los productores y vendedores de vinos y licores lleguen a sufrir.
No sé si esto en verdad sea real o no, por ejmplo conmigo, comencé a ver que después de unas cuantas cervezas y consecuentes crudas, la realidad no pintaba diferente en lo más mínino, y sobre todo pude admirar que las situaciones que un borracho transmite a los correlacionados no son nada gratas y en camio son extremadamente desagradables. Por eso desde hace un mes, no he tomado.
La verdad es que mientras escribo esto, una serie de imágenes del pasado recorren mi cabeza y me recuerdan que con unas pocas cervezas la realidad del momento si cambia. Dicen que todo con exceso y nada con medida, ¡ah no, es al revés! Sólo queda que cada quien juzgue su propia versión de las cosas y resuelva de la mejor manera indicada.
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