08 febrero 2011

Indignación.

El día lunes me levanté temprano a pesar de que no fui a trabajar: mi sistema acostumbrado a ir al trabajo me pidió ir al baño a la hora normal. Me senté en la taza a hacer mis necesidades al tiempo que prendía el celular para ver que había de nuevo en el Facebook. Conforme leía, me encontré con una noticia que me causó tristeza y rabia: Carmen Aristegui fue despedida de su noticiario en MVS. No había una explicación concreta y sí muchos rumores, rumores que al momento siguen sin concretarse; se hablaba de una nota sobre el alcoholismo de Felipe Calderón, sobre las negociaciones de la familia Vargas por el espectro radiofónico y las concesiones... y más.
"Qué putada" pensé mientras leía lo que Julio Hernández López, el del Astillero, escribía chistes sobre FeCal. Busqué en la red alguna noticia y las pocas que habían se inclinaban en una disculpa no leída por Aristegui respecto a la nota del alcoholismo.
Sabía que esta noticia sería horrible para mi mujer, gran admiradora de la periodista; que sin duda se entristecería y posteriormente buscaría culpables que ya están más que expuestos en este momento. Así fue después de recibir la noticia.
Y es que sin duda la indignación que muchos mexicanos sentimos por este acto político contra la libertad de expresión, este atropello a las garantías individuales de cada persona, no es otra sino un reflejo del estado "totalitario" en el que se ha convertido la nación mexicana. Fascismo como el de Díaz Ordaz y Echeverría, donde lo que alguien decía del presidente significaba su ruina; el "Qué desea oir señor presidente" en lugar del "así fue como en verdad sucedió".
El gran esfuerzo que el pueblo mexicano ha tenido que hacer para poder decir lo que se te venga en gana cuando sea sin el temor de que te lleven se va perdiendo poco a poco: Retrocesos.
Siento una gran indignación por el despojo de Carmen, de la obediencia que las empresas tienen por los favores del "presidente". ¿A dónde vamos a llegar con esto? El pueblo no puede estar tan tranquilo; ya no se puede permitir que estos atropellos se sigan sucediendo; que la toma de decisiones sea de unos cuantos y por sus intereses...
Indignación, completa indignación.
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