23 octubre 2020

El como odio los chilaquiles (no todos)

 Crecí con una idea de lo que son los chilaquiles: tortillas duras secas que después se fríen y mientras, preparas la salsa: verde, roja de chile de árbol con jitomate cocido, roja de chile de árbol seco con jitomate asado y muchas más. Después de todo eso, poner a sazonar la salsa con su aceitito para que agarre sabor y ya que haya reducido lo suficiente, le echas los totopos antes fritos. Dejas que se cuezan ambos a fuego medio y casi si moverle de tal manera que la tortilla empieza a absorber la salsa y queda como un pastel de tortillas con salsa. Lo puedes acompañar de su costillita de res, pollo, huevito; su crema, queso y cebollita.

Esta idea fue cambiando conforme el paso de los años. Algunos restaurantes comenzaron a saltarse el proceso tradicional del chilaquil semi-seco por comenzar a hacer los totopos aparte y solo ponerles una salsa encima. Disque para hacerlos "crujientes".

Particularmente no comulgo con la idea de estos chilaquiles, no tienen sabor porque nunca se sazonaron con la salsa que los acompañan. Quedan crujientes (como Nachos) y aguados además que todos los complementos que deberían llevar encima sencillamente se caen por las tortillas sin ton ni son.

Hoy por ejemplo, pedí junto con Aideé comida en una aplicación y vi que había unos chilaquiles de guajillo con carne asada. Tonto de mí, me los imagine y saboreé antes de pensar en lo que podía suceder con ellos. Los pedí y monitoreé la entrega del pedido.

Cuando llegó la comida, comencé a revisar que era de cada quien (dos o tres uniceles con fruta y otras cosas) hasta que encontré mi platillo: ¡oh decepción! En un contenedor separado las tortillas y la mini carne asada y en una charola un botecito mini de salsa mal sazonada de chile guajillo. Me emperré y todavía más cuando vi que la salsa que habían mandado ni siquiera cubría a totalidad de las totopos enviados.

Por suerte, tenía un restante de salsa de chile pasilla que había hecho en la semana. Verifique que los totopos estuvieran fritos como debería de ser y opté por "componer" los chilaquiles que me habían enviado. Segui la receta del primer párrafo y la verdad quedaron ricos.

En fin, en gustos se rompen géneros, pero no soporto los chilaquiles que venden en restaurantes donde por la velocidad se hacen de esta manera.

21 septiembre 2020

Abandono, olvido...

Corría el año 2004. Salía de la carrera de Informática Administrativa, mi padre hacía pocos meses que acababa de morir, en julio más precisamente. Sentía la inmensidad de muchas cosas viniendo a mí: la desolación, la responsabilidad de mi familia, el encontrar empleo de lo que estudié, los amores inciertos, etc. Fue uno de esos días que llegó David como siempre con noticias nuevas de los trending topics que la gente hacía en internet; un internet que aún no tenía Youtube, que aún seguía usando el Messenger de MSN y al cual las salas de chat se iban perdiendo; uno en el que Napster había dejado un hueco que había sido rápidamente llenado por aplicaciones como Limewire, eDonkey, eMule, Ares, y otras tantas que te permitían bajar música, videos, juegos y mil cosas a riesgo de un posible virus. Entonces llegó y nos habló de los blogs, esas páginas donde la gente escribía, sin que se lo pidieran, lo que pensaba; donde podían expresarse y hablar de cosas que les eran importantes, y donde otros te leían y te seguían para tener un grupo de blogs que te daban identidad.
Y así, comenzó este lugar...
El primer post, publicado el 2 de diciembre (cual error de diciembre) comenzaba por darle título al blog donde hablo de una desidia total,  y narro lo que líneas atrás lo que ya conté sobre David.
Desde ese día han pasado casi 16 años. Hubo etapas muy prometedoras en las cuales escribía varias veces por semana, hablaba de temas que me parecían relevantes siempre desde mi punto de vista y poco a poco empecé a narrar lo que leía: mis micro resúmenes de los libros que me apasionaban; llegó un tiempo en que fue lo único que aquí se escribía. 
Pero también empezaron a irse las oportunidades, las ganas de escribir por querer mantener otras plataformas como Twitter o Facebook. Al principio busqué como hacer que se conectaran con lo que escribía aquí, pero al final me ganó más la hueva, así se le dice.
Y no es que haya dejado de escribir, lo sigo haciendo pero de formas diferentes, ya no tan reflexivas como este post; ni tampoco he dejado de leer aunque sí he disminuido mi cantidad. El tiempo apremia y es poco, quisiera tener tanto tiempo para acabar con todos mis pendientes personales, escribir mis novelas que he dejado inconclusas en el tintero por falta de imaginación, pereza o bloqueo creativo; a veces hasta terminar un cuento me pesa.
Pero como dice Stephen King, el que no escribe no supera el bloqueo, o algo así. Creo que es momento de retomar este blog. Escribir lo que creo, lo que veo y lo que sé. Intentar retomar mis lecturas para resumirlas y que en alguien despierte esa curiosidad; hacer que esos Ratos de Nada se sobrepongan a la desidia como hace casi 16 años.

09 septiembre 2016

Familias

Mis dos mejores amigos son homosexuales. Recuerdo cómo cada uno en su tiempo y momento me dijo que eran gay y lo que esto significaba para cada uno de ellos. Hablo de más de diez años atrás. Y con el correr del tiempo lo que significaba establecer tu "situación sexual" fue cada vez menos difícil (creo y quedo abierto a comentarios) en la ciudad de México (DeFe pa'los que vivimos acá) donde se vivió una apertura que permitió la libre convivencia de muchos sectores de la sociedad y obviamente un gran avance para la comunidad LGTTTB donde fue el primer estado en permitir la unión de parejas del mismo sexo y el reconocimiento de sus parejas ante la ley.
Y podríamos comenzar a hablar de apertura en el país, si esta existiera, pero siendo la verdad que es poca o nula con excepción de algunos estados que si han tenido grandes avances en el reconocimiento de la igualdad de todas las personas.
¿Pero qué ha pasado en la mentalidad de las personas en el pasar del tiempo, ha cambiado el mexicano promedio su forma de ver a los homosexuales? La respuesta es no.
De un tiempo para acá una gran campaña orquestada por la Iglesia católica y una "Asociación" llamada Frente Nacional por la Familia ha hecho que la sociedad mexicana entre en una discusión sobre el derecho de formar una familia por padres del mismo género bajo el supuesto paradigma de la "familia tradicional" compuesto por una madre, un padre e hijos, anulando por completo el derecho que tenemos todos de poder adoptar y formar un hogar en todos los sentidos posibles escudándose bajo la falsa ilusión de "proteger" a sus hijos y brindarles ese estereotipo que "dicta" la iglesia.
Y los seguidores de esta campaña se persignan bajo cualquier tipo de cambio que pudiese traer en la sociedad: un regreso por completo a la sociedad cerrada y estúpida que vive bajo la pauta (y miedo) de un Dios... regresamos en el tiempo y no el mejor.
¿Dónde queda el estado laico, ése que proclamó Benito Juárez en las leyes de reforma; aquel dónde la iglesia quedaba reducida a sólo la práctica de un culto y no tenía ni voz ni voto en el destino del país? Y por qué permitimos que esto pase. Por qué un grupo de mochos buenos para nada cuestionan el derecho que todos y cada uno de nosotros tenemos y que se ha ido ganado con el paso del tiempo. En serio, ¿nos vamos a volver a dejar? ¿Vamos a permitir que nos digan que las personas no tienen derecho a adoptar solo porque su pareja es del mismo sexo?
Es momento de tener criterio. Familias hay muchas y de muchos tipos. Alto a estas campañas de odio y discriminación que solo traen división en una sociedad que de por sí esta dividida.
¡Yo si estoy a favor de todo tipo de familias! ¡Apoyo la adopción por parte de parejas del mismo sexo!

28 agosto 2016

Del recuerdo y la vida después de la muerte

Hace doce años que mi papá murió, en julio 6. Hace diez que terminamos relaciones con ese lado de la familia después de la traición de mi media hermana... pero la vida sigue. Conforme pasa el tiempo te das cuenta de muchas cosas que sin duda no ves igual que antes, que incluso te hacen dudar de tí y de lo que has hecho como persona; de tus triunfos y fracasos y eso que al final dice de tí.
Hoy, después de casi igual cantidad de años regresamos a uno de esos lugares donde íbamos a comer después de salir de clases: unos huaraches y quesadillas en la séptima sección de San Juan de Aragón, frente al mercado y en una placita que siempre ha existido. Y comimos como antes, mi hermana Irlanda, mi mamá Rebeca y yo.
Después para seguir con las cosas del pasado, fuimos donde mi papá compraba cuentos: esas historietas que me acompañaron en mi crecimiento, que forjaron mucho de lo que soy y mi mirada del mundo: El Libro Vaqueo, especial de Policías, El Solitario... sensacionales de ficheras, el de Lucha Libre, el Así Soy y Qué, el Hombres Ilustres; mi favorito el Pantera y alguno que otro Fantomas. Sí, soy hijo de las historietas mexicanas también como los cómics y los libros. una vicisitud de muchas cosas.
Y fue cuando sucedió lo que nos trajo ese recuerdo. La señora que atendía se acordaba de mi mamá y le dijo que se acordaba de mi papá. Que se acordaba cuando compraba los cuentos, que era muy buen cliente... Años enteros de eso y la señora se acordaba. Fue lindo escuchar eso y recordar que mucho de mi actual imaginario fue por lo que esa señora le vendía a mi papá y que yo leía bajo su permiso y hasta a escondidas.
El tiempo pasa pero los recuerdos y lo que hicimos queda en otros también.

17 octubre 2015

Chiquillo

Recuerdo el día que Aideé me dijo "Llego un gato y le di de comer"; eso hace 7 años, apenas comenzaba la carrera (ella, yo ya trabajaba); algunos meses después de haber comenzado a andar conmigo, lejos de su hogar y en casa de los parientes (abuela y tíos) donde llegó para estar mientras estudiaba; extrañando a sus animales por los que sufría (su gata Lilipusa, su perrita Garrucha y todos los demás que se quedaron en Zamora). Sin más, apareció Chiquillo para no irse hasta hoy, a un viaje donde no hay vuelta y que tarde o temprano todos seguiremos.
Durante 7 años estuvo con Aideé, y con nosotros 4 cuando nos fuimos a vivir juntos; fue parte fundamental de nuestra familia: recibió a todos los gatos que fueron llegando sin ser hosco con ninguno y ni se diga al bebé Boby cuando llegó lleno de pulgas; al contrario siempre les dio a todos la bienvenida, curioso y amable. Con los invitados también, siempre fue educado aunque no le gustaba la gente, no como a Donatelo, pero estaba ahí siempre.
El gato más inteligente que pudiese encontrar; todos los días nos levantaba, o a mí, para exigir su comida y como agradecimiento, chocábamos cabezas. Le gustaba chupar nuestro pelo después de salir de bañar y nos recibía siempre por las noches esperando en la ventana.
El único gato que tenía permitido dormir con nosotros oficialmente. Incluso cuando fue la guerra por el territorio con Somali en el otro depa, dormía sobre el closet todo el día y nos esperaba para que cerráramos la puerta y poder bajar a comer e ir al baño. Nunca fue belicoso o grosero, evitaba las peleas siempre. Y como tal, fue el primero que se mudó al nuevo y actual depa y nuevamente les dijo a todos "bien venidos" y adiós guerra de territorios.
Amaba el atún, y Aideé le creo la ficción de ser un capo gatuno de la mafia que traficaba salmón. Comía sus croquetas y exigía sus derechos felinos. Nunca se había enfermado, salvo una gripilla que le dio pero que mejoró sin más. Y de un momento a otro, años después de esa gripa, después de viajes a Zamora acompañando a Aideé, peleas de territorio, mudanzas de casa... un día dejo de comer. No nos dimos cuenta porque era normal que les aburrieran la comida después de un tiempo; pero su alegría poco a poco se fue apagando, dormía mucho y comía cada vez menos.
Lo llevamos al médico y detectó infección estomacal con receta, pero no hubo mejoría. Llevamos al Chiquillo a un hospital donde le hicieron pruebas y salió Linfoma y que ya estaba haciéndo metástasis.
Hoy lo llevé a dormir. Fue muy triste verlo morir, pero más saber que sufriría.
Un gato extraordinario, con miles de apodos a los que siempre respondía: Gordo, Gordito, Gordulus, Chiquillo, Yuma... ¡Te vamos a extrañar!